“Two jumps in a week, I bet you think that’s pretty clever don’t you boy?”, que buena canción…no debería de haber fumado tanto anoche… debo de tener olor a pachulí en esencia…que se apiaden de mi…debería de haber comprado en el kiosko antes de subirme al avión un par de caramelos de menta y alguna revista, mierda, me olvidé del libro, estratos, cumulus ninbus, no…altocumulus, “Don't leave me high, don't leave me dry …”se ven increíbles a las siete de la mañana, completamente drogada, allá abajo, como alfombra. Debería de haberme acostado más temprano, ya no hay cuerpo que aguante…menos mal que Juanito me los arma, ya fumaba mal en pipa, me los compra, me los arma y se fuma uno cada miércoles cuando me los trae…(más largo que puteada de tartamudo…jajajja…más confundido que polaco en día de la independencia jajjaj…menos onda que bandera…lloran de risa los gusanos que salen de mis ojos) , sino fuera por Juanito fumaría cualquier mierda…el doctor cuando me dio la opción, la única, se puso serio como tumba…Ja! Claro!!! Obvio…como tumba…”le calmará el dolor!” yo agradecida, de-terminada, me fui a casa, lo llamé a Juan al trabajo porque si lo llamo a la casa lo echan…su mujer me odia a muerte, Vinca se llama, pobre, Vinca, vinca-per-vinca (“Propiedades: Los alcaloides tienen acción simpáticolítica =reduce la actividad del sistema simpático…justo!! – se cagan de risa los gusanos y el otro ojo los mira con desaprobación), se fue a dormir una noche, cena de amigos hace muchos años…diez, doce??..., nos dejó escuchando a Roberto Carlos en el balcón, nos fumamos otro porro y el whisky en la botella desaparecía como la antártica y terminamos en pelotas echando un polvo divertidísimos colgados del décimo piso mientras algún que otro vecino apagaba la luz y corría las cortinas, “Acaaaa se te ocurre, en nuestra casa, hijo de puta, hija de puta, perra de mierda y con los nenes durmiendo en sus camas, que tipo de padre sos ?!!! sos una mierda!!!!” gritaba y claro, se despertaron los nenes, los vecinos prendieron las luces y quedó la cagada…me fui con los calzones en la mano pensando en lo ordinario del vocabulario de Vinca y lo dejé, pobre Juaniton compacto a cachetadas como escarabajo con la planta de su mujer que lo puteaba en tres idiomas y para el caso que podría haberle recitado La Iliada que el pobre no era capaz de asimilar nada …pero el no me dejó a mi…siempre viene, todos los miércoles y me trae 10 porros armaditos preciosos y se fuma uno conmigo mientras escuchamos a Frank Sinatra y Little Jimmy Scott y Martha Wainwright, nada de música ligera, “¿dos meses?”…sangre lenta…”si, si, dos o tres…” y nos ponemos serios, treinta años que lo conozco y nunca más nos tocamos…me rechinan los dientes…la cordillera de los andes es la huella inmensa de un zapato de suela de goma…Dios habrá usado zapatos de goma? Si lo descubre CSI-Paradise muere fusilado…que frío, pobre Moncho de puro caliente, era virgen cuando cayó el avión…recaliente lo rescataron con diecisiete años y aún anda mezclado entre adolescentes en la playa de Punta del Este, sus padres murieron de pena, esperando…donde andará, vivirá??...llegamos…me esperan con una silla de ruedas en la manga…hace veintisiete años cuando Facundo cumplió los cuatro, a su padre el gobierno militar le ofreció un puesto en Curico en una viña y acepto. Al trigésimo quinto huevofrito que me ofreció después del postre, en el almuerzo, decidí abandonarlo, esto fue 35 domingos después, no soporte un día más a los chilenos malhablados “iaposhueonnoseaivamoalchoping-tremendohuevonreculiado”, las palabras soeces se piensan no se dicen…y me volví a Buenos Aires de vacaciones a visitar a mi madre, Facundo tenía que empezar el colegio y no paraba de pedir huevofritos e inventar chistes, lo llevé de vuelta a Chile en marzo de milnovecientosochentayuno y se crió con su padre…ahora me estaba esperando a la altura de policía internacional, cuando lo ví, los gusanos de mis ojos dejaron de reír y cayeron a mis pies sin-con-suelo, llegamos al hall de arribos y una chirusa teñida de rubia se presentó como su polola y me abrazó. Los pulmones se me pegoteaban como alquitrán caliente en las costillas, me instalaron en el asiento trasero del auto y al pasar el peaje abrí la ventanilla y me prendí un pito, “Ima” me decía mi hijo que nunca tuvo un familiar judío, “Ima usted va a estar bien, va a ver, el papá la espera con una cazuela de mariscos y unas humitas con tomate, la Tere me dijo que el fin de semana venía a verla” decía y me miraba por el espejo retrovisor mientras el espanto de mujer le acariciaba la nuca a mi hijo, pito le dicen acá “!!¿tefúmasteunpitito-poschuchaetumadre?!!!” le gritaba el taxista al sucio que cruzaba la alameda por la mitad de la calle con las manos llenas de pedazos de vidrio de botellas verdes mientras se reía delirante, el cielo desde la carretera de chile se parecía a un licuado de banana y agua, abandonado a la mañana en una jarra, mi hijo pasa los cambios con la izquierda y me da la mano derecha hacia atrás, como hacia su padre cuando viajaba dormida, embarazada y dolida en el asiento trasero del auto “It's the best thing that you ever had, the best thing you have had has gone away...”
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