El adolescente tiene la apariencia de un Tetris con pantalla de demostración, o de el que se queda mirándolo…alelado. Nació con muy poca gracia y con mucho sueño, tarde y sin apuro, con la misma sangre negativa que su madre.
La madre es como Sonia Braga pero trabaja de dependienta de un local de vestuario femenino. Tiene varices y rosácea. Se casó de joven con un hombre tanto más grande.
Ese hombre tenia fosas en los nudillos de los cuales tomaba agua acumulada durante el día.
Su pelo nunca había caído tan bajo como su moral y se replantaban en su espalda y formaban jardines colgantes de sus orejas.
La única forma de no perderla fue dejarla viuda.
Quedaron solos ellos dos.
Ella tomaba y el sabia.
El fumaba marihuana y ella sabia.
A veces ella quería cambiar su vida por la de el.
Lo cierto es que estaban a la misma distancia del desaliento.
─ Como te fue en el liceo hoy?
─ Bien mamá.
─ Tenía un llamado perdido en el celular de ahí, que pasó.
─ No se, preguntáles.
─ No tengo crédito. Mejor te acompaño ahora y les pregunto.
─ ¿Y tu laburo?
─ No importa que llegue un poco más tarde, ayer trabaje hasta tarde. ¿Que hiciste anoche que cuando llegué no estabas?
─ Me quedé un rato en casa de Camila.
─ ¿Camila?
─ Si, mi chica.
─ ¿Es bonita?
─ Si, tiene tetas grandes…
─ ¡Pablo!
Lo miró divertida y largó una carcajada que se perdió en cascada.
─ Dale, termináte la leche que se hace tarde.
Se levantó largo y pesado, dejó el plato y la taza en la pileta y siguió a su madre a la puerta con el pan en la boca mientras se ponía la chaqueta.
Wednesday, August 15, 2007
PADRE/HIJA
─ El tiempo debería ser diferente para los hombres.
Dijo el anciano sentado a contraluz, no se le veían los rasgos pero se adivinaba la edad por el pasar de la luz en sus canas.
─ ¿Cuáles hombres se merecen un tiempo diferente?
─ Los agónicos...
─ ¿Sus minutos deberían durar más o menos?
─ Su tiempo debería ser un reloj de sol.
─ ¿Y si agonizan a la noche papá?
El hombre dejó que su cabeza cayera como vencida, de venas inconclusas.
─ Se les debería permitir suspender el tiempo y retomarlo al despertar.
─ Si no mueren mientras duermen…
Yo terminaba en ese momento de tender la cama y los miré con signo de interrogación en las cejas, el hombre seguía absorto en su sombra y su hija miraba la lucha de sus dedos por escapar de los anillos artesanales que los oprimían.
─ Entonces serian el tiempo el que muere de agonía.
─ ¿Pero no dicen que es el tiempo el que cura? El semblante de la mujer era indolente.
─ Hablan de tiempos pasados, los recuerdos a destiempo. De los que quedan, del propio tiempo desconsolado, casi humano.
─ Del tiempo infantil, ¿no? El espacio que ellos cuentan entre dos hechos son siglos, como entre cumpleaños, como cuando te fuiste en ese viaje en barco.
─ Si, como el regreso, como tu madre, como oler el atardecer o lamer un vidrio, como el rastro de un olor en un objeto que se funde con el agua de los ojos y se evapora.
─ Como querer robarle tiempo al tiempo, o hacerlo y perderlo.
─ ¿Lo acuesto Señor?
─ Si, si, papá yo me tengo que ir. El próximo domingo vengo.
─ ¿Y tu madre?
─ ¡Ay papa!
─ ¿Va a comer Señor?
─ No aún, voy a leer un momento, hasta que se vaya el sol. Dijo el padre recostándose, su hija le pasó un libro de la mesa de luz y le beso la frente.
Me acerque a la ventana y pude ver el viento, cuando giré luego de cerrarla, el hombre dormitaba con un dedo señalando la página número sesenta y dos donde leí:
“Hay días en que el tiempo se cansa y se queda rezagado, resoplando sin aire como de subir cuestas infinitas llenas de remolinos y horizontes de montañas rusas, con ganas de apagar su taquicardia y de tomarse a si mismo, y otros, en que agotada la paciencia y a sabiendas de todos los finales de todas las historias usa flechas minuteras para dar en las horas cociendo hechos indiferentes, y hay momentos como este, en que respiro por todo el cuerpo y bajo el agua, apenas, y tan suficiente como para seguir siendo transparente, amniótica, esdrújula …”
Dijo el anciano sentado a contraluz, no se le veían los rasgos pero se adivinaba la edad por el pasar de la luz en sus canas.
─ ¿Cuáles hombres se merecen un tiempo diferente?
─ Los agónicos...
─ ¿Sus minutos deberían durar más o menos?
─ Su tiempo debería ser un reloj de sol.
─ ¿Y si agonizan a la noche papá?
El hombre dejó que su cabeza cayera como vencida, de venas inconclusas.
─ Se les debería permitir suspender el tiempo y retomarlo al despertar.
─ Si no mueren mientras duermen…
Yo terminaba en ese momento de tender la cama y los miré con signo de interrogación en las cejas, el hombre seguía absorto en su sombra y su hija miraba la lucha de sus dedos por escapar de los anillos artesanales que los oprimían.
─ Entonces serian el tiempo el que muere de agonía.
─ ¿Pero no dicen que es el tiempo el que cura? El semblante de la mujer era indolente.
─ Hablan de tiempos pasados, los recuerdos a destiempo. De los que quedan, del propio tiempo desconsolado, casi humano.
─ Del tiempo infantil, ¿no? El espacio que ellos cuentan entre dos hechos son siglos, como entre cumpleaños, como cuando te fuiste en ese viaje en barco.
─ Si, como el regreso, como tu madre, como oler el atardecer o lamer un vidrio, como el rastro de un olor en un objeto que se funde con el agua de los ojos y se evapora.
─ Como querer robarle tiempo al tiempo, o hacerlo y perderlo.
─ ¿Lo acuesto Señor?
─ Si, si, papá yo me tengo que ir. El próximo domingo vengo.
─ ¿Y tu madre?
─ ¡Ay papa!
─ ¿Va a comer Señor?
─ No aún, voy a leer un momento, hasta que se vaya el sol. Dijo el padre recostándose, su hija le pasó un libro de la mesa de luz y le beso la frente.
Me acerque a la ventana y pude ver el viento, cuando giré luego de cerrarla, el hombre dormitaba con un dedo señalando la página número sesenta y dos donde leí:
“Hay días en que el tiempo se cansa y se queda rezagado, resoplando sin aire como de subir cuestas infinitas llenas de remolinos y horizontes de montañas rusas, con ganas de apagar su taquicardia y de tomarse a si mismo, y otros, en que agotada la paciencia y a sabiendas de todos los finales de todas las historias usa flechas minuteras para dar en las horas cociendo hechos indiferentes, y hay momentos como este, en que respiro por todo el cuerpo y bajo el agua, apenas, y tan suficiente como para seguir siendo transparente, amniótica, esdrújula …”
Wednesday, July 04, 2007
Wednesday, June 13, 2007
Two jumps in a week
“Two jumps in a week, I bet you think that’s pretty clever don’t you boy?”, que buena canción…no debería de haber fumado tanto anoche… debo de tener olor a pachulí en esencia…que se apiaden de mi…debería de haber comprado en el kiosko antes de subirme al avión un par de caramelos de menta y alguna revista, mierda, me olvidé del libro, estratos, cumulus ninbus, no…altocumulus, “Don't leave me high, don't leave me dry …”se ven increíbles a las siete de la mañana, completamente drogada, allá abajo, como alfombra. Debería de haberme acostado más temprano, ya no hay cuerpo que aguante…menos mal que Juanito me los arma, ya fumaba mal en pipa, me los compra, me los arma y se fuma uno cada miércoles cuando me los trae…(más largo que puteada de tartamudo…jajajja…más confundido que polaco en día de la independencia jajjaj…menos onda que bandera…lloran de risa los gusanos que salen de mis ojos) , sino fuera por Juanito fumaría cualquier mierda…el doctor cuando me dio la opción, la única, se puso serio como tumba…Ja! Claro!!! Obvio…como tumba…”le calmará el dolor!” yo agradecida, de-terminada, me fui a casa, lo llamé a Juan al trabajo porque si lo llamo a la casa lo echan…su mujer me odia a muerte, Vinca se llama, pobre, Vinca, vinca-per-vinca (“Propiedades: Los alcaloides tienen acción simpáticolítica =reduce la actividad del sistema simpático…justo!! – se cagan de risa los gusanos y el otro ojo los mira con desaprobación), se fue a dormir una noche, cena de amigos hace muchos años…diez, doce??..., nos dejó escuchando a Roberto Carlos en el balcón, nos fumamos otro porro y el whisky en la botella desaparecía como la antártica y terminamos en pelotas echando un polvo divertidísimos colgados del décimo piso mientras algún que otro vecino apagaba la luz y corría las cortinas, “Acaaaa se te ocurre, en nuestra casa, hijo de puta, hija de puta, perra de mierda y con los nenes durmiendo en sus camas, que tipo de padre sos ?!!! sos una mierda!!!!” gritaba y claro, se despertaron los nenes, los vecinos prendieron las luces y quedó la cagada…me fui con los calzones en la mano pensando en lo ordinario del vocabulario de Vinca y lo dejé, pobre Juaniton compacto a cachetadas como escarabajo con la planta de su mujer que lo puteaba en tres idiomas y para el caso que podría haberle recitado La Iliada que el pobre no era capaz de asimilar nada …pero el no me dejó a mi…siempre viene, todos los miércoles y me trae 10 porros armaditos preciosos y se fuma uno conmigo mientras escuchamos a Frank Sinatra y Little Jimmy Scott y Martha Wainwright, nada de música ligera, “¿dos meses?”…sangre lenta…”si, si, dos o tres…” y nos ponemos serios, treinta años que lo conozco y nunca más nos tocamos…me rechinan los dientes…la cordillera de los andes es la huella inmensa de un zapato de suela de goma…Dios habrá usado zapatos de goma? Si lo descubre CSI-Paradise muere fusilado…que frío, pobre Moncho de puro caliente, era virgen cuando cayó el avión…recaliente lo rescataron con diecisiete años y aún anda mezclado entre adolescentes en la playa de Punta del Este, sus padres murieron de pena, esperando…donde andará, vivirá??...llegamos…me esperan con una silla de ruedas en la manga…hace veintisiete años cuando Facundo cumplió los cuatro, a su padre el gobierno militar le ofreció un puesto en Curico en una viña y acepto. Al trigésimo quinto huevofrito que me ofreció después del postre, en el almuerzo, decidí abandonarlo, esto fue 35 domingos después, no soporte un día más a los chilenos malhablados “iaposhueonnoseaivamoalchoping-tremendohuevonreculiado”, las palabras soeces se piensan no se dicen…y me volví a Buenos Aires de vacaciones a visitar a mi madre, Facundo tenía que empezar el colegio y no paraba de pedir huevofritos e inventar chistes, lo llevé de vuelta a Chile en marzo de milnovecientosochentayuno y se crió con su padre…ahora me estaba esperando a la altura de policía internacional, cuando lo ví, los gusanos de mis ojos dejaron de reír y cayeron a mis pies sin-con-suelo, llegamos al hall de arribos y una chirusa teñida de rubia se presentó como su polola y me abrazó. Los pulmones se me pegoteaban como alquitrán caliente en las costillas, me instalaron en el asiento trasero del auto y al pasar el peaje abrí la ventanilla y me prendí un pito, “Ima” me decía mi hijo que nunca tuvo un familiar judío, “Ima usted va a estar bien, va a ver, el papá la espera con una cazuela de mariscos y unas humitas con tomate, la Tere me dijo que el fin de semana venía a verla” decía y me miraba por el espejo retrovisor mientras el espanto de mujer le acariciaba la nuca a mi hijo, pito le dicen acá “!!¿tefúmasteunpitito-poschuchaetumadre?!!!” le gritaba el taxista al sucio que cruzaba la alameda por la mitad de la calle con las manos llenas de pedazos de vidrio de botellas verdes mientras se reía delirante, el cielo desde la carretera de chile se parecía a un licuado de banana y agua, abandonado a la mañana en una jarra, mi hijo pasa los cambios con la izquierda y me da la mano derecha hacia atrás, como hacia su padre cuando viajaba dormida, embarazada y dolida en el asiento trasero del auto “It's the best thing that you ever had, the best thing you have had has gone away...”
Tuesday, June 12, 2007
Monday, April 23, 2007
Pulmonar
Le nombraron Tiempo de apellido Pereda Vilar.
Fue hijo tardío de padre jubilado y madre ama de casa.
A la edad de veinticinco enterró al último de sus progenitores, su padre.
Estudiante con buenas notas, gran deportista, indiferente a los traumas terminó el colegio con diecisiete y se graduó de arquitecto con veinticuatro. Muy bueno por lo demás.
Cuando lo conocí tenía el alma unida con alambres de estaño. En manos ajenas se había roto, partido, hecho trizas glaseadas y de las mías, descuidadas, resbaló hasta mis pies logrando que mi espina se clavara una y otra vez entre mis omoplatos y mi coxis en el esfuerzo sacrosanto de volverla a mi cuerpo.
“Pereda!!” gritó mi amigo y yo cortésmente despegué lo factible mi cola de la silla hasta topar la falda con la mesa para saludarlo sin atenderlo.
Estaba yo tan absorta en mi.
Me adoraba por eso.
No veía más que placas a mi alrededor y odiosas servilletas de papel. Las odio.
Un otro día me invito a salir y fuimos a una obra en construcción.
Fuimos a su casa que era una caja con estantes.
Y a su cama, un volcán al vacío.
Hizo maravillas con mi alma y nos olvidamos por siempre el uno del otro hasta las tres en punto de la madrugada de hoy.
Fue hijo tardío de padre jubilado y madre ama de casa.
A la edad de veinticinco enterró al último de sus progenitores, su padre.
Estudiante con buenas notas, gran deportista, indiferente a los traumas terminó el colegio con diecisiete y se graduó de arquitecto con veinticuatro. Muy bueno por lo demás.
Cuando lo conocí tenía el alma unida con alambres de estaño. En manos ajenas se había roto, partido, hecho trizas glaseadas y de las mías, descuidadas, resbaló hasta mis pies logrando que mi espina se clavara una y otra vez entre mis omoplatos y mi coxis en el esfuerzo sacrosanto de volverla a mi cuerpo.
“Pereda!!” gritó mi amigo y yo cortésmente despegué lo factible mi cola de la silla hasta topar la falda con la mesa para saludarlo sin atenderlo.
Estaba yo tan absorta en mi.
Me adoraba por eso.
No veía más que placas a mi alrededor y odiosas servilletas de papel. Las odio.
Un otro día me invito a salir y fuimos a una obra en construcción.
Fuimos a su casa que era una caja con estantes.
Y a su cama, un volcán al vacío.
Hizo maravillas con mi alma y nos olvidamos por siempre el uno del otro hasta las tres en punto de la madrugada de hoy.
Sunday, April 01, 2007
Plagios
Admiraba tanto a su padre que queria ser tan ausente como el.
...dijo, tan sentencioso como un duende.
...dijo, tan sentencioso como un duende.
Wednesday, March 28, 2007
HECHOS II
Llueve y Josefina le tira una moneda a la calle sin pedir, ya, el mismo deseo. Gastón fue a conocer al amante de su mujer a México, los regalos que ella le traía de sus viajes eran los souvenir de los dos. Cuando Matilde se enteró que tenia cáncer no volvió a su casa por tres días, su marido la daba por muerta y no la reconoció al entrar. Angela tuvo su primer orgasmo auto inflingido a los 29 años, el segundo siguiente, otro. Carolina se llevo todo mientras el no estaba, solo le dejo el libro abierto en la página que estaba leyendo y la mesa de luz. Daniel solo aspiraba a la mediocridad para justificar el fin. Ricardo dejó que Lucia se casara con Alberto solo para esperarla diez años con ansias, o veinte. Solo con Pablo podía sentirme tan sola. En la mesa de al lado mientras el hablaba ella estaba tan absorta como la gota que caía. Su espina dorsal olía a desamparo. Nadie quiere oír más que la risa de Eduardo y nunca tuvo tantos amigos. El cerebro de Juana esta compuesto de pipetas, buretas, probetas, matraces, alambiques y sabanas blancas abandonadas en las cuerdas. El que dijo “volveré y seré millones” fue Tupac Amaru. Sebastián aún espera que alguien lo descubra.
Saturday, March 17, 2007
Dame
Un poco más de tu mirada azul en ojos de barro cuando estás lejos de todo, lejos de mi, cuando te cansas de apostarme sobre fieltro verde y soy una escalera de huesos que trepas para sacar tu cabeza de la capa de ozono para refugiarte en mi tapera.
Y tu temblor arrogante y cuatrero, tu experiencia mal curada con otras mujeres, tu masturbación en mí, sentir aún en la parálisis de mis restos incinerados, tu jadeo sin resistencia tras una espalda que todavía recordás recortada sobre una ventana llena de islas, de monzones y diferencias horarias.
Y tu temblor arrogante y cuatrero, tu experiencia mal curada con otras mujeres, tu masturbación en mí, sentir aún en la parálisis de mis restos incinerados, tu jadeo sin resistencia tras una espalda que todavía recordás recortada sobre una ventana llena de islas, de monzones y diferencias horarias.
Tu desayuno de frutas entre mis piernas mientras te clavo las uñas sin aliento en tu año de nacimiento.
Y que se me peguen los lunares de tu espalda abandonada en mi rostro, mientras oigo tu respiración de pulmón desafinado, quebrándote los brazos cobardemente mientras dormís, para perderte en el primer café y el segundo cigarro de todas las mañanas, sin ganas de oírte decir mis pensamientos.
Hechos I
Maria nació con un diente y nuevemesestressemanas de gestación. A Marcos le cambiaron la sangre porque era el segundo hijo de una errehachenegativa. Cuando tenía cuatro años Roberto vio por primera vez a su padre y se parecía a el. Celina fue la primera de siete hermanos y se murió mucho antes que todos. Esther le tocaba la mano al novio de su hermana en el cine. El abuelo de Antonio lo odiaba y le cortó la tuza a su pony y nunca se olvidó. Stella en su primera cita se tropezó y se rompió las rodillas. La madre de miguel perdió el control del auto cuando volvía a su casa y se desbarranco el veinticuatrodenoviembre de milnovecientossesenta y ocho. Al no poder escapar con sus hijos los dejó a Mauro (seis) y a Mauricio (cuatro) en la carretera en el setenta y seis a las cuatro de la mañana para que los recogiera su abuela doce horas después. En la facultad de derecho fueron novios por tres años, el dia que murió su marido le tocó el timbre, sin saber, para saber como estaba. Eran muy amigos y el la violó, ella no le contó a nadie. El padre de Roció borracho ese dia la empujo y le sacó tres dientes. Fernando llego a su casa del colegio y encontró a su madre con otro. Constanza quedó embarazada a los quince años, su hija tiene quince años y tienen un hijo más. Sofía abortó tres veces. Natalia no pudo mirar más a su marido un día, un día y se fue. El tercer marido de Marta también la dejó por otra. Dante no se quería casar hasta que su madre no se muriera para no dejarla sola. Durante tres años Soledad esperaba que Camilo dejara a su mujer. Carmen fue reina de Punta del Este y tiene solo hijos hombres. Andrés encontró lo que quería a los veintiocho años. Carolina nunca quiso pasar desapercibida. Consuelo fue a ver a su padre y el le preguntó si le hacia falta dinero. Alejandro tiene a su madre internada pero no la puede ver. Viene para acá. Cuando Valeria lloraba se quedaba cata tónica. Un año después se enteró que su ex novia había muerto de Sida, se le pelaron las manos. Si no te hubieses ido yo no estaría así me dijo antes de no verlo nunca más. Grandovsky se hizo el mismo tatuaje que Martín mientras salía con su novia. Don Alex cruzó la calle y lo arrolló un auto. Antes de ser gay Francisco se dio cuenta de que era desleal. Verónica se acostó con todos lo hombres y se caso con el primero.
Tuesday, March 13, 2007
Monday, March 12, 2007
"no puedo arrepentirme de lo que he hecho en la vida" decía mientras revoleaba un cigarrillo y le soplaba el humo a la mano que lo sostenía, barbilla hacia el techo, sentada sobre su pie sin que se le duerma, hombro descubierto, clavícula saliente, pelo cortado careé, arrugas en la comisura de sus ojos planchadas con vaselina, labios entreabiertos por los que hablaba y expulsaba y no dejaba de hablar al mismo tiempo...todos embobados...llena de aristas.
Mi hermana se levanta de la mesa sin embrujo, antes de retirar la silla con sus pantorrillas mira a mi padre y le hace una línea de resultado con la boca (a el solo se le mueve la ceja) se mueve tres puestos, me besa la frente y dispara un "buenas nochesss" que se enreda entre el humo y las palabras de la invitada que mira sobre el hombro y saluda hacia atrás formando unas líneas blancas sobre su cresta.
Aún falta el postre
Mi hermana se levanta de la mesa sin embrujo, antes de retirar la silla con sus pantorrillas mira a mi padre y le hace una línea de resultado con la boca (a el solo se le mueve la ceja) se mueve tres puestos, me besa la frente y dispara un "buenas nochesss" que se enreda entre el humo y las palabras de la invitada que mira sobre el hombro y saluda hacia atrás formando unas líneas blancas sobre su cresta.
Aún falta el postre
El marido está colorado de whisky, la mujer de mi padre esta coloreada de verde ego, contenido, mi padre se la quiere cojer, el marido aplaude su fe, la mujer de mi padre los quiere echar a todos a los gritos e incendiar la casa.
Cambia de pie, se le durmió, tira la silla hacia atrás y pone el brazo por detrás del respaldo.
Mi padre asiente todo.
Mi madrastra toca la campana para que venga la "empleada" y traiga el postre "por favor"
El marido se levanta y se sirve otro whisky y sonrie ignorado.
Cambia de pie, se le durmió, tira la silla hacia atrás y pone el brazo por detrás del respaldo.
Mi padre asiente todo.
Mi madrastra toca la campana para que venga la "empleada" y traiga el postre "por favor"
El marido se levanta y se sirve otro whisky y sonrie ignorado.
Rico todo.
Felicita a mi padre.
El humo me llega a la cara.
"Alguien quiere café?", "Si yo, yo y yo","...yo no gracias no puedo dormir","me acompañarías con una copa de...." y "si eso me parece mejor idea!" campanazos bravos
Llega el postre.
Todos se levantan porque "tomemos el café afuera" su ascenso dura un minuto, estira las piernas, se mueve 2 puestos, me toca desde la frente al cuello "hasta mañana mi lindo", mi madrastra se va a mirar al espejo, seguro, el marido se sirve otro whisky, mi padre ya pasó la puerta de vidrio que da al patio y ella lo sigue.
El postre está muy bueno.
Sacude los hielos y lo miro, me levanta el vaso y farfulla un hasta mañana.
Seguro que no se quedan.
Felicita a mi padre.
El humo me llega a la cara.
"Alguien quiere café?", "Si yo, yo y yo","...yo no gracias no puedo dormir","me acompañarías con una copa de...." y "si eso me parece mejor idea!" campanazos bravos
Llega el postre.
Todos se levantan porque "tomemos el café afuera" su ascenso dura un minuto, estira las piernas, se mueve 2 puestos, me toca desde la frente al cuello "hasta mañana mi lindo", mi madrastra se va a mirar al espejo, seguro, el marido se sirve otro whisky, mi padre ya pasó la puerta de vidrio que da al patio y ella lo sigue.
El postre está muy bueno.
Sacude los hielos y lo miro, me levanta el vaso y farfulla un hasta mañana.
Seguro que no se quedan.
Saturday, February 24, 2007
la antenoche de mañana
...respiro...y siento el cuerpo de mimbre crujiente...
Tengo los hombros planchados y se me hunde el mascarón hasta la pera.
Me despierto a la mitad de la noche mirando frascos abarrotados de cerebros embebidos en formol, esponjosos, pesados, absortos de mierda, pura.
...detrás del vidrio grueso de mi almohada insuficiente.
Tengo los hombros planchados y se me hunde el mascarón hasta la pera.
Me despierto a la mitad de la noche mirando frascos abarrotados de cerebros embebidos en formol, esponjosos, pesados, absortos de mierda, pura.
...detrás del vidrio grueso de mi almohada insuficiente.
Friday, February 23, 2007
Tuesday, February 20, 2007
marguerite YOURCENAR 1903-1987
"Era demasiado joven para sospechar que la existencia no está hecha de impulsos súbitos ni de constancia obstinada, sino de compromisos y de olvidos. Desde este punto de vista, ella iba a ser siempre demasiado joven, aunque muriera a los sesenta años"
.
.
"Siempre me ha gustado imaginarme el momento que sigue inmediatamente a la muerte como aquel en que, por un instante, una hora, un siglo, nos hallamos en perfecta plenitud entre los que hemos amado, antes de las otras despedidas y los otros regresos a la eternidad. Hay una buena docena de personas, y casi el mismo número de perros. Cuantas manos estrecharemos todos ese día!"
.
.
"Mirar un árbol; imaginarse a un hombre mirando un árbol; imaginarse un árbol contemplado por un hombre. Imaginarse un árbol contemplado por un árbol..."
Friday, February 02, 2007
Saturday, January 27, 2007
Ultima
“Creo que aprendí a vivir sin joderle la vida a nadie” fue su respuesta, no sonó agrio ni amargo ni risueño, fue una declaración simple de su actualidad y fue de pronto tan reconocible su cara que se me borraron los veinte años de equilibrio y los pulmones me pegaron un portazo y me empezó a picar la sangre mientras rompía el hervor, rompía en llanto y despedazaba mi compostura frente a mi misma que me miraba con cara de pánico, la cara deformada, la cabeza rebanada cayendo a mi pecho llena de gemidos de lava, “hijo de puta, hijo de mil puta, la puta que te parió”, me di la vuelta, con la bisagra en la nuca vencida y alcancé a guardar en la pupila un rastro de horizonte mojado, el pasto a mi paso hacía mucho ruido y sin embargo se veía mas verde que nunca, “crepitar” pensé y lo imagine ardiendo con su manta pegada y su altivez derritiéndose, chorreándole, y “el no emite gemido” – pensé de ésta imagen e inmediatamente se me destaparon los odios y volvió la calma mientras pisaba la piedra que llenaba la entrada del fondo de la casa y divisaba a mi nieta en la ventana a mi derecha, resaltando de su sombra, recortada en la montaña, coronadas de nieve, ignorantes y satisfechas, le tiré unos besos de lejos y seguí caminando hasta alcanzar el auto.
Cuando salí a la carretera marque Bittersweet Symphony, aceleré mientras apagaba el celular y lo tiraba al asiento de atrás, abría el vidrio, dejaba subir la música hasta el techo del auto y gritaba a carcajadas ardientes cantadas “!Cause it´s a bittersweet symphony, this life, …. I ll take you down the only road I ve ever been down. No change, I can´t change I can´t change I can´t change, But I m here in my mould …I m a different people
…..mientras despedazaba mi memoria a violinasos fritos.
Entera.
Tuesday, January 23, 2007
Saturday, January 20, 2007
la pupila
porque tan rara era? con fotos de momentos muertos cubriendo las paredes de su casa, blanco 1935...1943...1063 y negro, totalmente, una pegada a otra, de personas que ya no son y perdieron sus fotos, vendieron, ese dia, el vestido, el pensamiento olvidado retratado inmovilizados en los pulmones. Moleskines apilados en las escaleras con lineas en declive y botellas de vinos abiertas y cerradas, anaqueladas borrosas de jerez. Sosteniendo paredes amenazadas de suspiros a punta de columnas de hojas leidas, esperas de sentencias agoviada de la misma espera.
Piel dormida se huele en los platos recién lavados y tendidos sobre la mesa en pie a mis rodillas, y en los vasos rastros de limon. Aun no se olle nada y subio a poner musica, ni un murmullo baja por las paredes poseidas de poses.
Obturalización perpetua y ojos cerrados: anotar....
Thursday, January 11, 2007
Tuesday, January 02, 2007
El hijo de
Cuando tenía 11 años mi padre me llevo a putas después de un remate de ganado de los que salen en los diarios, fue en Durazno a la salida del pueblo, casi en la carretera como todos los kilombos, donde los autos están estacionados a la vista y paciencia de las mujeres que quieran saber de la ubicación de sus maridos sin ser vistas, entre minas, más de género que de rubro, hay que facilitarse las cosas.
No me dejaba tomar, cosa que desquite lo años venideros, así que tuve que encarar sobrio y cagado de susto a la puta más vieja, la más maternal y la única que quedaba por descarte de patrones a mayordomos y a falta de peones, la que se me asignó.
Mi padre no me miró ni me dio consejos, tampoco estaba haciendo negocios con una ramera, solo conversaba con el dueño de una tropilla, con las botas y el sombrero puesto y un whisky en la mano, hizo un gesto, sacó la billetera y se la pasó a su puta de confianza, ni me miró, vi venir a la cuarentona q me ordenó seguir su culo de yegua preñada, un modelo antiguo, cruzando una galeria hasta la puerta del ultimo cuarto.
No me dejaba tomar, cosa que desquite lo años venideros, así que tuve que encarar sobrio y cagado de susto a la puta más vieja, la más maternal y la única que quedaba por descarte de patrones a mayordomos y a falta de peones, la que se me asignó.
Mi padre no me miró ni me dio consejos, tampoco estaba haciendo negocios con una ramera, solo conversaba con el dueño de una tropilla, con las botas y el sombrero puesto y un whisky en la mano, hizo un gesto, sacó la billetera y se la pasó a su puta de confianza, ni me miró, vi venir a la cuarentona q me ordenó seguir su culo de yegua preñada, un modelo antiguo, cruzando una galeria hasta la puerta del ultimo cuarto.
De las puertas que ibamos pasando salían ráfagas de olor a aspirina con jabón neutro, a tabaco armado, sudor de caballo y alcohol en piso de baldosas mal lavado.
De ruídos solo el murmullo de madres masivas de perdones milenarios y pieles indiferentes susurrando indecensias, liberación de energía desde los huevos a la traquea, gutural que sale a pesar de los labios mordidos, en aguante, sin grito, ronquidos y rezongos por las propinas, entre dientes.
La cama estaba ocupada, la ventana del cuarto no tenía vidrio y la puerta no tenía puerta, el flaco que dormía con el pantalón a media rodilla y el culo lleno de espinillas al aire era Santiago Brum, unos ocho años más grande que yo, que largaba pinta con mis hermanas en un caballo heredado de su viejo, un matungo que le había costado una millonada al hombre pensando que por lindo era bueno, mal domado y muy corcobero.
Con un empujón mi guia me dejó en el escenario, una vieja estaba con las tetas descubiertas fumando la colilla de un pucho con la ceniza todavía colgando, como toda su piel, de los brazos, de la espalda, del vientre, de la papada y los párpados, olía a goma quemada, me preguntó la edad y se cagó de risa, me puso la cara en su esternón y me dijo “tocáme las tetas mocoso”. Tenían el peso y el tacto de bolsas de nylon a medio llenar de agua aceitosa, no le pregunté nada ni tenía a mano recuerdo posible para salvarle el orgullo, me acordé de mi abuela y la abracé un poco asqueado al principio, le sostuve un rato el culo y me concentré en mantenerme alejado de su aliento mientras me hacía cerrar los ojos para iniciarme, creo que con dos dedos me hizo una paja y salió al paso.
De ruídos solo el murmullo de madres masivas de perdones milenarios y pieles indiferentes susurrando indecensias, liberación de energía desde los huevos a la traquea, gutural que sale a pesar de los labios mordidos, en aguante, sin grito, ronquidos y rezongos por las propinas, entre dientes.
La cama estaba ocupada, la ventana del cuarto no tenía vidrio y la puerta no tenía puerta, el flaco que dormía con el pantalón a media rodilla y el culo lleno de espinillas al aire era Santiago Brum, unos ocho años más grande que yo, que largaba pinta con mis hermanas en un caballo heredado de su viejo, un matungo que le había costado una millonada al hombre pensando que por lindo era bueno, mal domado y muy corcobero.
Con un empujón mi guia me dejó en el escenario, una vieja estaba con las tetas descubiertas fumando la colilla de un pucho con la ceniza todavía colgando, como toda su piel, de los brazos, de la espalda, del vientre, de la papada y los párpados, olía a goma quemada, me preguntó la edad y se cagó de risa, me puso la cara en su esternón y me dijo “tocáme las tetas mocoso”. Tenían el peso y el tacto de bolsas de nylon a medio llenar de agua aceitosa, no le pregunté nada ni tenía a mano recuerdo posible para salvarle el orgullo, me acordé de mi abuela y la abracé un poco asqueado al principio, le sostuve un rato el culo y me concentré en mantenerme alejado de su aliento mientras me hacía cerrar los ojos para iniciarme, creo que con dos dedos me hizo una paja y salió al paso.
Rasguños
Todas las cicatrices de mis piernas son de tu mudanza a ellas, de los muebles en movimiento, de tu ser esteta y de la pintura que me faltaba cuando me encontraste, no en mis manos, solo en la base del dedo índice de mi izquierda, cuando juntaste mi herida con la tuya como si eso nos cociera, como si alguna vez un pacto de sangre fuera útil, esos que le ponen el color más vivo a la rabia cuando no podes ver la estría, cuando la memoria revienta en síntomas de baja presión.
Como las manos de Rosario y su gran mancha rosada fluorescente, y sus dedos finos, fríos y flotantes siempre sobre la mesa y sin cabeza, sin cuerpo, sin nada, ya hace tanto tiempo que quise tener sus manos porque eran las mejores de la camada, no es más que esa mancha ahora que escribe en cinco idiomas y gana terreno en un cuerpo dormido de abusos, de inocencia escondida en cajas rodeadas de pinos sin maldad y palmeras indiferentes.
Las de la piel entre mis caderas son de otros, amores ciertamente, mareos en metros llenos de gente y olor a abandono como el mío, al ventilado, sin muro pero en pie, a razones para estar y no equivocada, a depósito y ahorro, más a madera cortada que a árbol, a orgasmos de frío acumulado.
Como aquel en Mar del Plata cuando escapaba con rabia de una cabaña, ya no importa porque, en pleno invierno, y la amargura de volver tras un atado de cigarros y tener que digerir el orgullo para olvidar los planes de quebrada intempestiva, de rápidos sin ramas y con muchas piedras, todo en la inconciencia de un orgasmo sin excusa.
Como las manos de Rosario y su gran mancha rosada fluorescente, y sus dedos finos, fríos y flotantes siempre sobre la mesa y sin cabeza, sin cuerpo, sin nada, ya hace tanto tiempo que quise tener sus manos porque eran las mejores de la camada, no es más que esa mancha ahora que escribe en cinco idiomas y gana terreno en un cuerpo dormido de abusos, de inocencia escondida en cajas rodeadas de pinos sin maldad y palmeras indiferentes.
Las de la piel entre mis caderas son de otros, amores ciertamente, mareos en metros llenos de gente y olor a abandono como el mío, al ventilado, sin muro pero en pie, a razones para estar y no equivocada, a depósito y ahorro, más a madera cortada que a árbol, a orgasmos de frío acumulado.
Como aquel en Mar del Plata cuando escapaba con rabia de una cabaña, ya no importa porque, en pleno invierno, y la amargura de volver tras un atado de cigarros y tener que digerir el orgullo para olvidar los planes de quebrada intempestiva, de rápidos sin ramas y con muchas piedras, todo en la inconciencia de un orgasmo sin excusa.
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